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En reunión celebrada el pasado día 21 de los ctes., los Estantes del trono La Oración del Huerto concedieron, por mayoría absoluta, la insignia de oro de su “Paso” a su compañero, ya retirado por cumplimiento de la edad reglamentaria, José Manuel Hernández Castellanos, por entender y valorar que el mismo reúne suficientes meritos para otorgársela.

José Manuel, al que me une una entrañable amistad de toda la vida, y al que he tenido el honor de dirigir como Cabo de Andas, ocupando su puesto de punta de vara exterior izquierda, es un hombre de profunda fe a Nuestro Padre Jesus Nazareno, de una conducta intachable en cada uno de los puestos que ha venido ocupando en diferentes Cofradías, y que un día tuvo que tomar una dificilísima decisión. Colorao de nacimiento pero Morao de corazón, como el se define, fue fundador del trono Las Hijas de Jerusalén, de la Cofradía de la Sangre,  y debido a la disposición que en su día tomo la Junta Particular de la Cofradía de Jesus, por la que no era compatible salir de estante el Miércoles Santo y hacer lo mismo el  Viernes Santo, no dudó (aunque con gran pesar) en decantarse por abandonar la primera y entregarse por entero al servicio de La Oración del Huerto, que es lo mismo que decir la Cofradía de Jesus.

Pero sobre todo, yo destacaría en el, lo orgulloso que siempre se ha sentido de tener los compañeros que junto a él hacen, como el mismo dice : “En Murcia casi todos los pasos desfilan muy bien, pero en La Oración además lo hacemos bonito”. Siempre ha defendido a sus compañeros, colaborando con ellos en multitud de ocasiones. Como Estante fue ejemplar su comportamiento, siempre presto a ayudar al compañero.

Además, me gustaría destacar la importantísima labor que efectuó cuando la Junta Particular acordó que los reservas de los pasos, llamados grandes, solo tuvieran 10 reservas y los pequeños 5. Hay que señalar que por entonces (año 1995), por ejemplo la Oración tenía 17 y los demás un tanto por el estilo. Pues bien, cuando se tomo el acuerdo, el resto de nazarenos que venían ocupando el puesto de reserva, serian excluidos y dados de baja, o sea irían a la calle. En ese momento José Manuel salto a la palestra realizando multitud de gestiones, a todos los niveles, consiguiendo que entraran en razón los dirigentes de entonces, y haciendo que esos estantes que iban a ser cesados, ocuparan plaza en los diferentes tronos hasta llenar el cupo. De todo esto doy fe, porque yo le acompañe en todo momento, escribiendo las misivas correspondientes y haciendo las visitas pertinentes.
Honradamente creo que los Estantes de la Oración del Huerto han tomado una justa y merecida concesión.

Enhorabuena José Manuel, te mereces de sobra la insignia de oro.
Pedro Zamora Garcia