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Aunque parece ser que el apellido Zamora es de origen vasco, en nuestra Región, las primeras noticias que se tienen de él es en el año 1.611 en Mazarrón y cuyo nombre es Juan Zamora. De los diferentes ramales genealógicos, llegamos a Pedro Zamora Ruiz, casado el 19-2-1823 con Nicolasa Carrión Sánchez, ambos bautizados en iglesia de San Miguel de Murcia, cuyos descendientes se establecen en las huertas de Puente Tocinos y La Condomina, de los que mas adelante nos ocuparemos.

El apellido Zamora aparece en la Cofradía de Jesús en el año 1.866, cuando don Pedro Zamora Ruiz forma parte de la plantilla de estantes que portaban La Oración. Veinte años más tarde, concretamente en el 1886, ocurrió un grave incidente que a punto estuvo de convertirse en tragedia, y fue que en el desfile procesional y a la altura de la plaza de Jofré, sita en la calle Plateria, posiblemente debido a un tirón que alguien desde un balcón propició a una rama de la olivera,  originó que el trono se estrellase contra los mismos, afortunadamente y dentro de la desgracia, solo quedó en lo relatado. Este accidente motivó que la Junta de Gobierno de la Cofradía, encabezada por su Presidente don Luis Sandoval, Comisario de Pasos don  Enrique Fulgencio Fuster, Conde de Roche, Comisario de Estantes don Antonio Martinez Brau y en acta escrita por el Secretario-Archivero, Sr. Marqués de Villalba de los Llanos y de Arueva, expulsaran al cabo de andas y todos los estantes por manifiesta negligencia, nombrando nuevo Cabo de Andas a D. José Zamora Carrión, hijo y sucesor del anterior Zamora; dicha acta decia textualmente:

“Estando en la Sala de Juntas de la Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hoy 12 de Marzo de 1887 para celebrar junta los señores Mayordomos que al margen se expresan (Presidente D. Luis Sandoval, Comisario de Pasos D. Enrique Fulgencio Fuster, Conde de Roche, y Comisario de Estantes D .Antonio Martinez Brau), vista el acta anterior fue aprobada y después se trataron los particulares siguientes. Se nombró Cabo de Estantes del Paso de La Oración del Huerto a don JOSE ZAMORA CARRION, que reúne mayores cualidades por ser el último que ha salido en dicho Paso según el Sr. Mayordomo Comisario de Estantes y quedando por lo tanto nombrado”.

Por lo tanto, al año siguiente ya dirigió el Trono el que fuera tatarabuelo del autor de éste  relato. No fue tarea  fácil, pues encontrar  hombres jóvenes, fuertes y responsables que quisieran portar el Paso no era sencillo, teniendo en cuenta que la gran mayoría de ellos eran de la huerta y tenían que atender sus propias tierras o las arrendadas, incluyendo a los animales que poseían; y claro está, debían abandonar las tareas que conllevan éstos, desplazarse a la Capital y trabajar, sin recompensa económica alguna que les compensara del abandono de sus labores labriegas. Tan árdua tarea la comenzó visitando primeramente a las familias que un siglo antes habian formado parte del gremio de los hortelanos.  Empezó a moverse y andar caminos y sendas para convencerles, y aunque no fue nada fácil, el talante y respeto que los vecinos sentían por mi antepasado fueron argumentos suficientes  para   conseguir  reunirlos, siendo casi todos ellos vecinos mas o menos cercanos. Puente Tocinos, Llano de Brujas, La Condomína, Monteagudo,etc.

Como dato curioso conviene resaltar que ese mismo año, el dia 17 de mayo, un extraordinario repique de campanas, anunció al pueblo de Murcia el nacimiento de D. Alfonso XIII, “… que de manos de los médicos pasó a las de su abuela la archiduquesa Isabel, la que lo colocó sobre una bandeja de plata, que recogió la camarera mayor, para ser entregada al presidente del Consejo de Ministros, señor Sagasti, que fue el que hizo la presentación del nuevo rey a los invitados al solemne acto. Verificándose el bautizo el dia 22 a la una de la tarde, en la Capilla Real, siendo padrinos la infanta doña Isabel y S.S. León XIII, poniéndole los nombres de: Alfonso XIII, León, Fernando, Maria, Santiago , Isidro, Pascual y Antón.”

Por cierto que, a punto estuvo de salir en la Oración un personaje histórico para Murcia, Antonio Gálvez Arce “ANTONETE GALVEZ”. Dato curioso y casual pues, don José Zamora y Antonio Gálvez eran parientes. En varias ocasiones le propuso Antonéte salir cargando dicho paso, yá que su padre había cargado en la tarima derecha y le habría encantado seguir la tradición. Nunca pudo cumplir su deseo pues su continua lucha por la justicia y sobre todo por su tierra ,le impidieron convertirse en nazareno “morao”. Por ser un personaje muy singular de su época, y sobre todo un murciano integro y amante de su tierra, conviene recordar quien era y lo que aportó a nuestra tierra.

Antonio Gálvez nació en Torreagüera el 29 de Junio de 1819, desde muy joven, e iniciado por su padre, tomó parte en todas las conspiraciones del partido progresista, siendo gran amigo de los que entonces también conspiraban, Marqués de Camacho, Mariano Castillo, Jose Monassot, Lorenzo Fernández, Gaspar Baleriola y otros. A primeros de septiembre de 1868, Galvez recibió una carta del general  Prim, en la que éste le encargaba que se hallase dispuesto, pues que en la ultima quincena del mismo mes estallaría la revolución en un puerto del litoral. El día 28 se dirigió el general Prim a Murcia y al tener noticia de ello, la Junta revolucionaria salió a esperarle a la estación de Orihuela (hoy Murcia-Alquerias). Prim abrazó a Gálvez diciéndole:
-Tengo la doble satisfacción de saludar al amigo y a un valiente ---Como amigo, -contestó Gálvez- siempre podeis disponer de mi, pero como valiente nada he hecho que no sea cumplir con mi deber. Desde entonces mostró el general una especial predilección por Gálvez.

El huertano, aquel huertano sencillo e ingenuo que tanto creía en las apariciones de las almas en pena y en los duendes y en las brujas, inventaba coplas a su caudillo Antonete Gálvez, paladín de la república federal:

"Antonete está en la sierra
y no se quiere entregar,
y sus hijas le decian,
 no se entregue usté, papá..."

"El caballo de Antonete
tiene una estrella en el rabo,
con un letrero que dice:
¡Vivan los republicanos!..."      

PUENTE TOCINOS

El historiador musulmán Al-Maccari describe textualmente “…..existen multitud de jardines y huertos y tierras cultivadas, viñedos y muchas higueras, habiendo en torno del río huertos frondosos, y norias de sonoros rumores, flores olorosas no conocidas, un edén con deliciosos panoramas”.
Este era el paisaje que debió admirar el rey Jaime I de Aragón cuando en enero de 1.266 llegó a Murcia a través del llamado camino viejo de Orihuela para poner sitio al recinto amurallado y reconquistarla para su yerno Alfonso X, ubicándose con toda probabilidad el campamento de sus tropas en las tierras que actualmente conforman Puente Tocinos.

En el año 1.785, con motivo de la división territorial de España realizada por el Conde de Floridablanca, ya se relaciona a “Puente Tocinos” como una aldea de realengo con alcalde pedáneo. Respecto al origen del nombre de este pueblo existe una hipótesis que recoge D. José Travel de una tradición oral que le transmitió D. Emilio Barba Pintado, según la cual era costumbre de los mozos capitalinos salir a “rondar” a las mozas de la huerta, encontrándose ya a deshoras de la noche en el puente que en la zona del Secano superaba la acequia de Benetúcer, surgiendo discusiones, disputas y enfrentamientos con los pretendientes de las mozas, que a veces llegaban a verter sangre, por lo que al conocerse por la gente se hacían comentarios como : “…en el puente ha habido tocino o ha habido sangre”. La existencia de estas costumbres y enfrentamientos son recogidos por el escritor Frutos Baeza.