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Como todo el mundo sabe, Pepín es torero de profesión, y aunque no pertenece a nuestra Cofradía, sin embargo si que ha estado muy vinculado con nosotros. Como todo buen torero, supersticioso y creyente donde los haya, se jugaba la vida en cada corrida de toros con la protección en su pecho, más concretamente en su corbata, con una insignia de nuestro Paso. Como sería su devoción al Cristo y al Ángel de la Oración, que una las veces que le tocó lidiar en la madrileña plaza de toros de las Ventas, siendo de mañana temprano, se percató de que no tenía ninguna insignia que le protegiera aquella tarde. Pepín dijo que sin su Ángel él no toreaba, por lo que su amigo “Morrongo” antiguo nazareno-estante de La Oración, tuvo que viajar hasta Murcia a por una insignia y voler raudo a Madrid con ella. Aquella tarde, el maestro Pepín, cortó dos orejas con la insignia de La Oración en su pecho.

 

En primer lugar, quiero agradecer a los nazarenos de La Oración, que el pasado año se me otorgara tal distinción, y siento mucho no haber podido recogerla en persona en su momento. El primer recuerdo que se me vino a mi cabeza fue la imagen de una de ls personas que más me ayudó y que yo quería desde mis principios, era "Pepe el Morrongo", y como él se preocupaba tanto por mí, quería que yo estuviera protegido por ese "Ángel de la Guarda". Y así me he sentido a lo largo de toda mu carrera.
De corazón, gracias a todos.
 
Pepín Liria