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El arreglo de la palmera del "Paso de La Oración", ha correspondido tradicionalmente al Cabo de Andas, asi como la olivera es igualmente encargado el Camarero del “Paso”, mejor dicho, el florista al cual se le encarga el arreglo floral del mismo.
Es curioso advertir, que la mayoría de la gente desconoce a ciencia cierta la naturaleza de la Palmera. Hay quien cree que se trata de una palmera natural que todos los años se tala y coloca en el trono, hay otros que piensan que está construida de plástico, etc.
Lo cierto y verdad, es que, los componentes de la misma son auténticos, las palmas, tronco y dátiles, y solo la composición y armadura de todos ellos, hacen lucir cada año la palmera en la Oración del Huerto.

Llama la atención que Francisco Salzillo eligiera, entre todos los árboles, la palmera para colocar el Cáliz de la Amargura, seguramente como homenaje a este  espléndido  baluarte y prolífico representante de la huerta de Murcia y también de Tierra Santa.

Detalle de la palmeraProcuraremos a continuación, explicar con la mayor precisión y claridad posibles, el montaje de la que se exhibe encima del trono y que con sus palmas abraza el cáliz que con majestuosidad señala el Angel a Cristo.
El tronco es siempre el mismo, compuesto por un tubo de hierro vertebral forrado con palmito de palmeras enanas (ubicadas en nuestra región en gran número, en la zona existente entre Mazarrón y Aguilas, aunque van quedando pocas). El mencionado palmito se coloca alrededor sujetándose al mismo tiempo con hilo de nylon (antiguamente con hijuela, hilos sacados de los gusanos de seda), hasta conseguir un tamaño proporcionado. En la parte superior sobresale un hierro de 20 mm. de espesor aproximadamente terminando en rosca en donde el cáliz se sujeta, tras la colocación de la nube que, aun hoy, es la original de Salzillo.
En el final del tubo se encuentran cuatro aberturas en forma de cuña, en donde se colocan las palmas, de dos en dos, debiendo encajar completamente hasta el fondo al mismo tiempo. Dichas palmas se meten de arriba hacia abajo. Junto a estas, existen cuatro argollas por donde se introducen las uvas* de dátiles, que igualmente se introducen de arriba hacia abajo.

Conforme se colocan las palmas, al mismo tiempo se van cosiendo con hilo de cáñamo al hierro central, con el propósito de ir fijándolas, operación que se efectúa con agujas saqueras o lérnas. Una vez sujetas las ocho palmas, elegidas anteriormente del mismo tamaño, se procede a colocar las “uvas” de dátiles que, igualmente se atan al hierro central, consiguiendo de esta forma su seguridad ante los movimientos producidos por el llevar de la procesión. Una vez montada la palmera, es colocada en el trono dentro de una abertura formada con un tubo para que encaje totalmente, apretándole posteriormente un pasador para sujetarla. Como indicábamos anteriormente, todo este proceso es tradicional que sea efectuado por el Cabo de Andas, aunque la mayoría de los estantes acuden y colaboran en su realización.

Realmente es un rito. Todo esto comienza a prepararse unos dos meses antes de la Procesión. Aun recuerdo comentar a mi padre con algunos nazarenos: “Quedamos mañana para ir a ver dátiles”. La verdad es que, no entendía muy bien aquello de ir a ver dátiles para el Paso con tanto tiempo por delante. Al cabo de los años lo fui comprendiendo. La premura es debida a que, al no ser dátiles de cosecha (la recogida de este fruto se efectúa en los meses de noviembre y diciembre), no abundan precisamente y, gracias a que, al ser producidas por palmeras que no están macheadas, la producción se retrasa. Por esa razón, los dátiles carecen de hueso y son muy ásperos de sabor. Es muy raro encontrar en marzo o abril palmeras macheadas con fruta dulce y con hueso. De todas formas es difícil encontrar los unos o los otros que sirvan par nuestra palmera.

El Cáliz de La OraciónEn nuestra familia, hasta el año 1.970 siempre hubo algún pariente que se dedicara a estos menesteres, es decir, al cultívo, preparación, mantenimiento y recogida de dátiles para su venta, como así mismo las palmas para Domingo de Ramos. De todos ellos tuve la ocasión de conocer a José Aguado, aunque conocido por todo el pueblo como “El Macho”. Palmeréro de tradición familiar, e igualmente nazareno de tarima nuestro, se encargaba de los menesteres propios, no solo en sus propias palmeras o en las familiares, sino que, era llamado por varios propietarios para que le arreglaran sus preciados árboles.
Téngase en cuenta que, entonces se comercializaban con una buena rentabilidad todos los productos reseñados. En la actualidad casi no hay palmereros en la huerta de Murcia.
Pues bien, el “Macho” se encargaba de localizar las palmeras y procuraba cuidar al máximo cuando encontraba alguna con uvas de dátiles con buen tamaño y buen color. Porque eso es esencial para la palmera de la Oración. El color y el tamaño.
En otras ocasiones mi padre recurría a su amigo Mariano Pomares que, entre otras cosas, se dedicaba a la explotación de éstos productos, en un establecimiento ubicado en la calle de Frenería esquina con la antigua ferretería Guillamón, siendo muy visitado durante la temporada. Este amigo tenia su finca, con un gran palmeral, en donde hoy se encuentra el edificio del Ambulatorio de la Seguridad Social de San Andrés, en donde todavía perduran algunas palmeras. Raro era el año que Pomares no sabia en donde se encontraba una palmera en condiciones.

Otro de los lugares visitados en esas fechas buscando dátiles era en el Palmeral del Cementerio Viejo, hoy jardín del Polígono de la Fama. El encargado del mismo era un hombre llamado Ramón que, debido a la amistad con mi familia, también informaba de la posibilidad de encontrar allí el preciado fruto, lo que propició que se cortaran varios años.
Igualmente  los palmerales de Santiago y Zaraíche eran otros puntos de donde en varias ocasiones se cortaban los dátiles. Uno de ellos era propiedad de Francisco Zamora, coincidencia de apellido aunque no familiares, eso si, íntimos amigos Pedro y Paco. Por cierto que un yerno de él, Ramón Ferre, a la sazón también palmerero, ha sido durante más de veinte años el encargado de subirse a las palmeras a cortar los dátiles, hasta que sufrió un accidente cayéndose de una de ellas y que le imposibilitó seguir ejerciendo como tal. Actualmente y, ante la carencia casi total de personas dedicadas a este menester, recurrimos a través de un amigo al Concejal de Parques y Jardines del Excmo. Ayuntamiento de Murcia, D. José Ros, con el propósito que nos “prestara” a un especialista, a lo que accedió inmediatamente,  poniendo a nuestra disposición, y siempre que lo necesitáramos, a los palmereros del Parque. Primeramente fue Domingo hasta jubilarse, estando desde hace algunos años con nosotros Paco, una persona amable y extraordinariamente dispuesto siempre a cualquier deseo o recomendación por nuestra parte. Desde estas página nuestro agradecimiento al Excmo. Ayuntamiento.