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Dice una vieja copla :…….”Cuando un amigo se va algo se muere en el alma”.. Es una gran verdad. El amigo forma parte intrínseca de nosotros, es como si nos cortaran un brazo y se lo llevara. Con Antonio Mora no pasa eso, el no se ha ido ni se irá nunca. Antonio Mora no se va porque está vivo en nuestros corazones.

Ayer fue uno de esos días que quisiera uno estar sordo, antes de escuchar una llamada telefónica que por la mañana recibí de Antoñico (hijo) en la que me daba la tristísima noticia del fallecimiento de su padre. Lo siento no pude retener mis lagrimas. Se había ido un amigo entrañable, compañero de múltiples aventuras nazarenas, nazareno honesto, leal y solidario. Alardeaba siempre de ser estante de la Oración del Huerto y de tener como compañeros a los mejores estantes del mundo.

Echaremos de menos cuando la figura de aquel nazareno que de la mano de su nieto aparecía en la Plaza de San Agustín el Jueves Santo y  que con unas matas de habas coloreaba el hilo con el que después se utilizaría para el arreglo de la palmera de la Oración por sus estantes.. También nos acordaremos de tu faja, como tú llamabas al hilo palomar que llevabas atado a tu cintura. Y de tu agenda de teléfonos escrita en un trozo de cartón de los cigarrillos Ducados.

Cuando se propuso como candidato para la concesión de nuestra insignia de oro de la Oración del Huerto, no hubo dudas, se le otorgo, por unanimidad, seguido de fuertes aplausos con todos los asistentes puestos en pie.

Antonio Mora es uno de tantos nazarenos anónimos que a través de la historia cargaron con suma responsabilidad y solidaridad la Perla de Salzillo. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene que sentirse orgullosa de que un nazareno como el pasara sin hacer ruido por ella, pero dejando una profunda huella.

Estoy seguro que nuestro Cristo le ha reservado un puesto en la tarima de la Oración Celestial y que este año nos ayudara a que luzca más y mejor nuestro trono el Viernes Santo.
Yo se que arriba en el cielo se encuentra muy feliz. Allí se ha vuelto a encontrar con su querida Teresa del alma.

Antonio Mora, amigo, pídele al Sumo Hacedor por todos nosotros, por tu familia, y por tus compañeros.

Hasta la vista querido amigo.